“La zona de confort es un estado psicológico que nos permite vivir en una burbuja de comodidad con una rutina sin sobresaltos, define Regader para quien, “en cierto modo todos tenemos tendencia a permanecer en ese espacio, porque nos ofrece una serie de sensaciones positivas en nuestra vida. Pero puede ser un arma de doble filo”.

 

Diego Vicente define también la zona de confort: “A nivel organizativo, se puede considerar la zona de confort como el conjunto de competencias y habilidades que el individuo maneja con soltura, proporcionándole buenos resultados sin correr riesgos.

“Desde que nacemos estamos saliendo continuamente de nuestra zona de confort. Los primeros pasos son una clara muestra de ello”, reflexiona.

Pero llegamos a “ese momento” en el que nos acomodamos en la zona de confort y es fácil, muy fácil en realidad, es una zona que nos atrapa, es atractiva, ofrece compensaciones, baja el estrés, no produce ningún tipo de ansiedad e incluso somos medianamente felices.

Llegar a ese estado no es malo a corto plazo, sin embargo a medio y largo plazo nos estancamos, todo evoluciona a nuestro alrededor, la tecnología, el mercado, los métodos…

Pregúntate lo siguiente:

¿Tus rutinas hacen que no se requiera un esfuerzo adicional por tu parte?

¿Has aprendido algo últimamente?

¿Has dejado de esforzarte porque sientes que, de todas formas, no puedes cambiar nada?

Es cómodo, pero ¿estás conforme?

 

Si contestas sí a alguna de estas preguntas debes plantearte “empujar” tus límites

Si nos centramos en el tema laboral, identificar las áreas en las que no te sientes satisfecho, o crees que puedes mejorar, o simplemente cambiar la forma de actuar, te ayudará a aclarar qué deseas alcanzar.

Otros temas sobre los que reflexionar y que pueden ayudar a tomar conciencia de nuestra situación podrían ser:

  • Evitas conversar con tus colaboradores sobre situaciones difíciles
  • Pasas más tiempo en la oficina que en la calle
  • Pasas horas en el pc confeccionando presentaciones, informes, correos…
  • Bajan las ventas
  • No te sientes apoyado
  • Cualquier cambio propuesto en tu trabajo te genera una actitud negativa
  • Pospones tareas

Laboralmente hablando la zona de confort no es hacer siempre lo mismo, sino hacerlo siempre igual y que no nos aporte bienestar o mejora real de ningún tipo.

El miedo

Tomas conciencia de que debes empujar tus límites y entonces te encuentras con el miedo… a equivocarte, a hablar en público, a adaptarte a un cambio de estructura, a una reunión con un cliente importante….

El miedo nos lleva al estrés y para protegernos volvemos a nuestros hábitos en un bucle que acaba en el punto de partida, de nuevo en la zona de confort.

Enfrentar el miedo es el primer paso para salir y alcanzar la siguiente meta, aceptar el fracaso como un escalón más para lograr el éxito, educarnos para desarrollar una mentalidad más resiliente y triunfadora.

Quedarse en la zona de confort es perjudicial para tus resultados laborales.

Salir de la zona de confort no es hacer cosas difíciles sino pensar en una meta que nos suponga un reto y nos aporte un beneficio, alcanzarla y crecer. Para ello hay que superar el miedo al rechazo y tener una actitud positiva, equivocarnos y aprender de nuestros errores es parte de la vida y del mundo laboral.

 

 

Qué obtengo cuando estoy dispuesto a salir de mi zona de confort

Soy más productivo. Sin metas que alcanzar ni expectativas tendemos a hacer lo mínimo necesario para salir adelante, unas llamadas, unos informes y otro día superado. No hay ambición, no hay impulso ni interés de hacer cosas nuevas, simplemente me mantengo ocupado.

Podré superar mis límites más fácilmente en el futuro. Una vez decido dar el paso se genera un estado de estrés bueno, un estrés que me permitirá aprender generando la llamada “incomodidad productiva”, con el tiempo se convertirá en algo normal y a medida que nos desafiamos a nosotros mismos nuestra zona de confort se irá ampliando, adaptando y siendo más flexible.

El aprendizaje de nuevas habilidades y la apertura de nuevas ideas nos inspiran y nos educan. Los cambios que introduces en tu día a día, probar cosas nuevas, hará que reflexiones sobre tus viejas ideas y hábitos llevándote a ver los viejos problemas bajo una nueva luz y a enfrentar los desafíos con energía.

El resultado de todo ello: creceremos como personas y como profesionales, haciendo cosas que pensamos que nunca haríamos bien y logrando metas que nos parecían fuera de nuestras posibilidades.

Una vez que se abandona la zona de confort, “lo habitual es que la persona se sienta más realizada y esté viviendo experiencias y situaciones más excitantes. Por tanto, en principio la mayoría de profesionales que logran salir de su burbuja están satisfechos”, dice Regader